Seguimos con el plan de contaros en 12 artículos como han sido estos primeros 10 años de nuestra cooperativa dDialoga. En el mes de julio de 2015, tras aquella primera reunión de vermú que os contamos el mes pasado, la cosa parecía coger marcha: queríamos juntarnos, hacer algo diferente, pero tocaba saber qué exactamente: entramos en la fase de Emprendimiento y Formación, papeleos, planes, gestiones, cursos….
Rebuscando en nuestros archivos históricos, hemos descubierto que ya el mismo día 17 de junio, dos días después del primer encuentro, ya creamos un documento colaborativo: «Dudas transcendentales y filosóficas de que te cagax» en el que nos preguntábamos los servicios que íbamos a prestar, que se resumían en los ámbitos de experiencia de los tres socios: comunicación, digital (Web y RRSS) y marketing y publicidad, un documento en el que sobresale la cantidad de veces que aparece el apellido «ético» y donde ya se menciona como aliado a REAS Aragón (no es casualidad nuestro nacimiento en junio, unos días después de las XX Jornadas de Economía Solidaria de Zaragoza).
El mismo día 17 de junio, dos días después del primer encuentro, ya creamos un documento colaborativo en el que nos preguntábamos los servicios que íbamos a prestar, que se resumían en los ámbitos de experiencia de los tres socios: comunicación, digital (Web y RRSS) y marketing y publicidad y un documento en el que sobresale la cantidad de veces que aparece el apellido «ético» y donde ya se menciona como aliado a REAS Aragón
En los momentos iniciales del emprendimiento es clave contar no sólo con confianza y capacidad de planificación, sino también con asesoramiento y ayuda externa. Tan importante como el impulso y las ganas es buscar alguien que te oriente y encamine: busca en el entorno, entidades públicas y privadas ofrecen servicios y ayudas para el emprendimiento colectivo. En nuestro caso fueron REAS (a través entonces del Emprendes), el INAEM y Zaragoza Activa que nos asesoraron sobre aspectos técnicos y procedimientos.
Hasta aquí parece que nuestros inicios fueron idílicos, pero fue bastante más complicado. Emprender no es algo tan sencillo como, sobre todo a los jóvenes, se quiere transmitir desde el «ecosistema emprendedor», formado por entidades privadas y públicas. Lo cierto es que te enfrentas a la burocracia, los trámites, aclararse sobre lo que quieres hacer: buscar local, decidir tarifas, preparar un plan de negocio; pensar en un código nuevo: comercial y de gestión. No es tan fácil … ¿Nos caían ahora mejor nuestros antiguos jefes? No diremos tanto, pero si que entendimos un poco su perspectiva, aunque en nuestro caso solo nos sirvió para redoblar nuestra intención de hacer las cosas de forma diferente (quizás sumando una nueva misión a futuro: no les puede ser tan difícil a los siguientes).
No hace mucho una de estas personas que dan sus primeros pasos por el mundo laboral e inician su proceso de emprendimiento nos preguntaba las ventajas de emprender de forma colectiva, de crear una cooperativa. Respondimos explicándole que una cooperativa es una forma societaria más democrática en la que todos los socios y socias son iguales y su voto vale igual y que no reparte beneficios en función del capital que sea de cada cual, sino que se potencian otros beneficios no directamente monetarios, sino sociales, culturales o del entorno… no parece que el trabajo en equipo, la equidad, el trabajo digno sean principios que se formen parte del bagaje cultural de los jóvenes, a quienes desde muchas vías se les inculcan los principios de individualismo, éxito (económico) como medida de todas las cosas y esa «libertad» corta de miras tan de actualidad. Otra misión apuntada.
En los momentos iniciales del emprendimiento es clave contar no sólo con confianza y capacidad de planificación, sino también con asesoramiento y ayuda externa. Tan importante como el impulso y las ganas es buscar alguien que te oriente y encamine: busca en el entorno, entidades públicas y privadas ofrecen servicios y ayudas para el emprendimiento colectivo.
Pero volvamos a nuestra experiencia. Una de las cosas que enseguida vimos era muy importante era formarnos. En nuestro desempeño laboral habíamos acumulado experiencia en tareas muy concretas de nuestros sectores, pero necesitábamos completar «lagunas»: no es lo mismo llevar 15 años editando noticias en páginas web que construir una de cero o acumular horas de acciones de marketing o de diseño que crear un Plan de Comunicación.
Para esta fase de autoformación seguimos varios caminos distintos. Víctor realizó un curso de 500 horas de diseño de páginas web con WordPress del INAEM, lo que permitió dar una estructura y profesionalizar a un conocimiento que ya tenía por la experiencia con via-news.es (un portal de reseñas de comics, libros y películas creado en 2001). Aitor se apuntó al EUES Estudio Propio de la Universidad de Zaragoza, actualmente Experto Universitario en Dirección de Empresas de Economía Social. Mientras tanto, Loli, que contaba con la mayor experiencia en el terreno administrativo y de gestión (al fin y al cabo hizo Económicas), desarrollo un proceso de formación más práctico y autogestionado: buscar plantillas de estatutos, tutoriales de planes de negocio, cogiendo el brazo de quien ofreciera una mano para ayudar para hacer la parte más aburrida del emprendimiento: los papelitos.
Los primeros clientes
Y llegamos a un momento clave: los primeros clientes. Inevitablemente, al menos en el sector de la comunicación, en donde no generamos productos o servicios que se puedan ofrecer al público general, los primeros clientes surgen del entorno más cercano. No es nepotismo que primas, vecinas, asociaciones del barrio… o ex novios contaran con nosotros en esta primera fase, el emprendimiento también se comparte con amigos, familia, conocidos… Al fin y al cabo nos conocían y sabían que podíamos hacer un buen trabajo.
Revisando en nuestras primeras facturas, nos encontramos a la Asociación Vecinal María Guerrero, de La Bozada (el barrio de Zaragoza en el que vivíamos los tres cuando nos conocimos en el IES Jerónimo Zurita) a quienes llevábamos años haciendo el boletín que enviaban a los socios y socias. También está Diego de Miguel y su proyecto Sailing Living Lab con el que nos embarcamos y que ha dado muchas vueltas en estos años. La Asociación de Protección Animal Zarpa también contó con nosotros para algunas cosas de diseño web y para la puesta en marcha de otro proyecto de emprendimiento a través de la creación de una tienda online, la primera vez (de muchas que vendrían) en que, tristemente, no llegamos entre ambas partes a que el proyecto tuviera éxito,
Hablamos de el mes escaso de funcionamiento de dDialoga, ya que el proceso de creación nos llevó a otras dos citas: En noviembre (Nosotros queríamos el 5 de noviembre … remember, remember…;p) pasamos el trámite del notario y el 1 de diciembre de 2015 ya pudimos decir oficialmente que éramos una cooperativa, una empresa con todas las de la ley, ya podíamos emitir facturas y pagar nóminas… pero habrá tiempo de hablar de eso…
En nuestro caso los plazos se alargaron algo más de lo habitual por la situación laboral de Aitor, pero lo cierto es que no es algo inmediato y aunque seguramente sea irregular, es habitual empezar a desarrollar la actividad económica antes de tener el CIF, aunque sea a nivel de reuniones, contactos, pruebas piloto… el emprendimiento es un proceso que vivido desde dentro se hace largo. En nuestro caso al margen esas primeras facturas si que nos gustaría mencionar las muchas reuniones que mantuvimos con Paco Felipe, en aquel momento responsable de Comunicación de la FABZ, que quería darle un impulso y llevar a quioscos la revista La Calle de Todas, un proyecto que se quedó en el baúl de los proyectos no natos) pero que queríamos recordar como pequeño homenaje a Paco, que fallecía el 11 de julio, mientras escribíamos estas líneas… ¡Que la tierra te sea leve, Paco!
en el sector de la comunicación, en donde no generamos productos o servicios que se puedan ofrecer al público general, los primeros clientes surgen del entorno más cercano
