Ya hace unos meses, a principios de año, los estudiantes y coordinadores del curso de Experto Universitario en Economía Social (EUES) pusimos en marcha una primera edición de la Ruta Cooperativa de Zaragoza, de cuyo proceso de puesta en marca nos informa el EUES en su página de Facebook.

La experiencia fue muy positiva, en lo teórico, por aprender diferentes iniciativas, todas muy enriquecedoras; en lo práctico, por ver como ideas se transforman en proyectos reales; e incluso en lo gastronómico…

En el artículo de EUES ya se hace un repaso por todas las paradas de la ruta y las experiencias que se conocieron durante esa tarde de viernes. Las entidades participantes nos sirvieron para conocer distintos enfoques del proceso de emprendimiento colectivo, que comparten la apuesta por proyectos que aportan en una forma u otra a la sociedad, que no piensan la actividad económica como algo orientado exclusivamente al beneficio económico, sino como una actividad de y para las personas.

Vimos experiencias que han ido profesionalizando lo que de inicio fue una afición, empresas que no empezaron formalmente como Economía Social, pero que han llegado a ella por compromiso ético de sus responsables. Conocimos proyectos que nacieron como solución a una necesidad colectiva y otros que compatibilizan el autoempleo con un objetivo de cambio social o cultural muy claro.

También pudimos comprobar que no somos los únicos que han llegado a la opción ecosocial desde la decepción y el hartazgo con la economía tradicional en nuestros respectivos sectores, como nos pasó a los socios de dDialoga. Lo que nos hace sentir menos solos.

Nos resultó muy interesante, además, que la ruta tuviera lugar físicamente en el barrio de La Magdalena, por ver en la práctica como la apuesta por este tipo de iniciativas económica si tiene un efecto transformador, que ha modificado un barrio tradicionalmente deteriorado, junto a intervenciones públicas y propuestas culturales y asociativas, por supuesto, convirtiéndolo en un barrio dinámico, vivo y mejor integrado en la ciudad.

Creemos que la iniciativa de Ruta Cooperativa de Zaragoza debe mantenerse e incluso enriquecerse con otras experiencias, como la de la agricultura ecológica, uno de los sectores destacados en nuestra ciudad y que, aunque estuvieron presentes a través de la suculenta cena vegana con la que cerramos las tres horas largas de ruta, no pudimos conocer por razones geográficas.

Quizá la Ruta deba de ser ambulante y repetirse un sábado por la mañana para incluir el Mercado Agroecológico, que recientemente ha recibido un reconocimiento europeo, o desplazarse al barrio de San Pablo y conocer de cerca el proyecto La Veloz, el modelo de Las Armas o las propuestas del CSO Luis Buñuel.

Nosotros estaremos encantados de seguir colaborando con la iniciativa si cristaliza o con el EUES en futuras ediciones. Es más, esperamos que en un futuro no tan lejano, podamos hacer una edición de la Ruta Cooperativa de Zaragoza en Oliver, donde ya trabajan empresas de inserción, asociaciones o la cooperativa amiga de La Bezindalla, que el pasado viernes celebró su primer año de vida.

 

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